A ÚLTIMAS horas de la noche de ayer quedó visto para sentencia el juicio con jurado que durante cinco jornadas ha tenido lugar en la Audiencia de Iruñea contra el policía nacional Valeriano de la Peña, y su hijo, Miguel José, acusados de asesinar el 14 de marzo de 2004 (dos días después del atentado en Madrid del 11-M) al comerciante y miembro de Gurasoak Angel Berrueta.
El fiscal mantuvo hasta el final la imputación de asesinato con alevosía tanto para el agente como para su hijo y pidió 18 años de cárcel para cada uno. Por el contrario no encontró pruebas suficientes como para acusar a la esposa del agente, María Pilar Rubio, de ser inductora del asesinato a pesar de que fue ella quien desencadenó el incidente al bajar a la tienda de Berrueta y requerirle para que colocara en el escaparate un cartel con el lema: "ETA no", a lo que éste se negó.
La contrariedad del público asistente a la vista (entre los que se encontraban los hijos del comerciante asesinado) fue notoria cuando el fiscal admitió que él también tenía la convicción personal de que María Pilar fue responsable en buena medida de lo que terminó ocurriendo "pero éso -concluyó el fiscal- no le convierte en una asesina".
Por su parte la acusación particular, que pidió 20 años tanto para el policía como para su esposa y su hijo, se esforzó por demostrar ante el jurado que María Pilar fue, sin duda, quien indujo a sus allegados a acabar con la vida del comerciante después del incidente dialéctico que mantuvo con él a cuenta del cartel de: "ETA no". En este sentido trajo a colación el testimonio de una vecina del inmueble en el que ocurrieron los hechos que se encontró en la escalera con la familia De la Peña, cuando bajaban encolerizados a por Berrueta, y oyó gritar a la mujer: "¡Voy a matar a ese hijo de puta!". |