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Motivos ideológicos
El Tribunal que juzga el asesinato de Ángel Berrueta en Iruñea a manos de un vecino, agente de policía en activo, y su hijo el 13 de marzo del pasado año dictó ayer sentencia condenatoria para los tres acusados. Los citados y la esposa del agente, como provocadora, han sido condenados a penas de 20, 15 y 10 años de cárcel. La expresión que sirve de titular a estas líneas ha sido considerada como una de las claves del homicidio, lo que lleva a reflexiones de más profundo calado para que, en perspectiva, se tome conciencia de las circunstancias que se vivieron en aquellos días y las actitudes que alimentó durante años el anterior Gobierno español. La alevosía apreciada por el Tribunal en la actuación de los asesinos hay que enmarcarla de modo indisoluble en la venganza personal y los motivos ideológicos que también interpreta el fallo estarían en el origen del hecho. La provocación del asesinato, por la que ha sido condenada la esposa y madre de los homicidas se alimentó aquel día, dos después de los atentados del 11-M de ‘‘la creencia -dice la sentencia- de María Pilar de que la autoría era de ETA y de considerar a Ángel Berrueta un etarra’’.
No se puede volver la cara frente a la evidente labor de adoctrinamiento en esos dos extremos ejercida desde los poderes públicos durante aquellos días y los años anteriores. La provocación del asesinato apreciada por el Tribunal tiene un origen oscuro y manipulador en quien indujo antes a asentar esas convicciones que resultaron fatales para un ciudadano que se hizo acreedor a ser asesinado por no aceptar la versión oficial que de los brutales asesinatos del 11-M sostenía sin rubor la manipulación del ministro del Interior, Ángel Acebes, y agitaba a través de todos los aparatos del poder, desde la diplomacia a los medios de comunicación afines, el entonces presidente, José María Aznar. Ángel Berrueta murió de mano del fanatismo incontrolado de tres personas, pero fue víctima también de una campaña de desinformación auspiciada por el PP, según ha quedado acreditado para todos los demás partidos presentes en la Comisión parlamentaria sobre el 11-M. Fue víctima de esa insistente formulación política que sostenía que las leyes debían supeditarse y adaptarse a eso que vino en llamarse "convicción democrática", que sustituyó las garantías probatorias del proceso penal por un modelo de criminalización legal y se encarnó en la Ley de Partidos. Víctima de la insistente acusación de que todo ámbito político o individuo ideológicamente asociado a la izquierda abertzale más radical es parte de la estructura de ETA. Una provocación irresponsable y delictiva con resultado de muerte que no será juzgada.
Deporte y más
Este fin de semana es ejemplo de una particular circunstancia social que los vascos reproducimos: la identificación con los acontecimientos deportivos que asumimos como propios. Lo veremos desde hoy en los Pirineos, donde una marea de aficionados pueblan ya las cumbres por las que pasará el Tour; quedó constancia desde ayer en Bilbao con la afluencia de público a seguir los primeros entrenamientos de las World Series de automovilismo que se disputan en la ciudad. Una capacidad de implicación que es garantía de éxito de iniciativas merecedora de ser atendida. |
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