El presidente de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra decretó ayer la prisión provisional comunicada y sin fianza para Pilar Rubio Martínez, esposa del policía nacional Valeriano de la Peña y madre del joven llamado Miguel, condenados todos ellos por el asesinato del comerciante pamplonés Angel Berrueta en 2004.
La Audiencia Provincial de Navarra condenó a 20 y 15 años de cárcel, respectivamente, al policía nacional y a su hijo por el asesinato del comerciante e impuso además 10 años de prisión a Pilar Rubio por proponer el crimen, que se produjo dos días después de los atentados del 11 de marzo en Madrid. Tanto el padre como el hijo se encuentran en la cárcel de Logroño desde que cometieron el crimen.
Pilar Rubio se encontraba pendiente, por su parte, de la resolución del recurso que presentaron el Ministerio Fiscal y su defensa contra la sentencia condenatoria. Minutos antes de la una de la tarde de ayer, el juez comunicó a la condenada y a las partes presentes en el proceso judicial que debía ingresar en prisión provisional, y agentes de la Policía Foral condujeron a Pilar Rubio Martínez a la cárcel de Iruñea.
La Justicia había denegado en dos ocasiones anteriores, antes de conocerse la sentencia, el ingreso en prisión provisional de Pilar Rubio por considerar que ‘‘los indicios’’ de que se disponía antes del juicio no eran lo ‘‘suficientemente fuertes para fundamentar una medida tan gravosa como la prisión provisional’’, según señalaba un auto de la Audiencia Provincial de Navarra.
No obstante, ese auto reconocía que el ingreso en prisión podría darse ‘‘si variasen las actuales circunstancias’’ y el juez apuntó ayer que esas circunstancias ‘‘se han actualizado merced a la condena impuesta a Pilar Rubio’’.
En este sentido, el juez destaca en el auto que, teniendo en cuenta el monto de la condena, ‘‘el riesgo de fuga de la condenada no es desdeñable’’ y agrega que la libertad personal de Pilar Rubio ‘‘ha provocado desasosiego en la comunidad, siquiera lo sea en el conjunto de personas que integran’’ la asociación Gurasoak, que ejercita la acusación particular.
La propia condenada relató en la vista que el martes fue insultada mientras caminaba por la calle, lo que, según el juez, ‘‘muestra bien a las claras la situación de inquietud que en su entorno de convivencia está produciendo su situación actual de libertad con una grave condena’’.
Trágico desenlace
El suceso tuvo lugar dos días después de los atentados del 11-M, después de que el comerciante pamplonés, miembro de la asociación Gurasoak, se negara a colocar en su panadería un cartel con la leyenda ‘‘ETA No’’ tras discutir con Pilar Rubio.
Aleccionados por ésta, el policía nacional descerrajó más tarde cuatro tiros a Ángel Berrueta y el joven le asestó en el hígado una puñalada mortal de necesidad. Los tres procesados fueron condenados con la agravante de ejecutar el asesinato por ‘‘motivos ideológicos’’. |